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lunes, 1 de enero de 2018

Día 26 de 365: "Hasta siempre"

Intento mirar atrás y me cuesta decidir con qué recuerdo empezar esta carta. De hecho no consigo recordar el momento exacto en el que nos conocimos; probablemente no reparé demasiado en ti hasta que jugamos una o dos partidas de rol juntos.

No he conocido a nadie con semejante grado de locura, desvaríos y diversión. Ahora recuerdo con especial añoranza tu invencibilidad al ser el mejor suplicando clemencia ante un señor oscuro. Las idas de olla de las mil y una vidas que todo jugador de rol ha vivido, o la continua verborrea que surgía de tu boca ante la presencia de cualquier ser femenino. O no.
Un compañero de aventuras, un chalado con el que nunca faltaba la diversión... un buen amigo. Un bestia incapaz de controlar sus chistes de mal gusto y comenarios soeces hasta que alguien gritaba "¡Veto!", un actor capaz de encarnar los personajes más estrafalarios en un rol en vivo. ¿Quién podría olvidar al capitán Jack Esárrago del Haven, con la botella de ron en la mano y pintando bigotes a los carteles de "Se busca" para que no pillaran a sus amigos? El bárbaro escuchimizao de tantas partidas, el troll sin remedio, aquél que siempre estaba liándola...

Solo puedo decir que, a pesar de lo poco que nos hemos visto desde que todos abandonamos la isla, jamás se te ha olvidado ni se te olvidará. Ahora mismo no puedo creerme que hace nada estuviéramos lamentándonos de que nuestra teoría de Star Wars no fuera cierta. No puedo creerme que hace poco estuviéramos aconsejándose para comprarte un nuevo ordenador. No puedo creer que estas fueran las últimas veces que íbamos a hablar.

En estos momentos desearía ser un mejor escritor, para poder transmitir mejor cómo me siento, para poder explicar con una figura preciosa el dolor de saber que no volveré a verte. Pero no te preocupes, nosotros seguiremos adelante y también te queremos.

Descansa en paz, amigo mío.


Día 26 de 365
1 de Enero.

En memoria de mi amigo Sven, a quien nunca olvidaré. 


martes, 21 de noviembre de 2017

Día 14 de 365: "El blues del ala rota"

Arpegios menores de piano sonaron melancólicamente por el local, silenciando con su presencia el murmullo constante de los presentes. El pianista, vistiendo un traje cuya chaqueta había sido retirada hacia tiempo, se mantenía en un discreto segundo plano, escondido en las sombras tras el foco que señalaba a la protagonista de aquel recital.

Ella vestía un traje negro con reflejos que no era atrevido sin llegar a ser recatado; un maquillaje ligero que realzaba sus facciones y un pintalabios que enmarcaba cada sílaba de la canción. Tomó el micrófono su voz sonó lenta, suave y triste, creando una historia a partir de la nada. Una historia que contaba cómo ella intentaba silenciar el dolor entre las paredes de un vaso de whisky.

Él levantó la mirada de su propia bebida.

Si alguien no había guardado silencio todavía, lo hizo cuando la voz de la mujer no dejó lugar a otro sonido o sentimiento posible. My mind if full of this deja vu, but it ain't curing my broken wing blues. Y había algo en aquella canción, en la forma de cantar y de expresarse que no dejaba lugar a dudas de la implicación que cada sílaba, palabra y frase tenían para la artista.

El hombre que se sentaba en la barra, por primera vez en mucho tiempo, dejó un vacio medio vacío junto al resto. Le costaba entender todas las palabras, pero sí que comprendía el sentimiento y el mensaje. La historia de una pérdida imposible de superar, el dolor de la soledad y la injusticia de una muerte absurda. Y ella siguió dejando fluir sus emociones, sin callarlas ni exagerarlas.

It hurts to laugh when six feet under's my better half.

Sus miradas se cruzaron y, en ese instante, el hombre vio algo que no supo identificar. Quizá era lo mismo que él había sentido durante tanto tiempo y que con tanta bebida había intentado paliar, o el mismo dolor que esa mujer luchaba por superar con sus mejores armas, quizá con mayor éxito que él.

You can bury me there too, through this bottle.
I'll follow you and finally be through with these broken wing blues.


Y el hombre no pudo resistirlo más y ocultó la vista clavándola de nuevo en su vaso de whisky. No estaba preparado para asimilar aquellas palabras que tan bien lo definían, aquel deseo que tantas veces había sentido y contra el que seguía luchando, intentando ahogarlo en alcohol.

Hubo un aplauso que él no escuchó y un silencio que dio lugar al murmullo de las conversaciones, pronto cubierto por la música del sistema de sonido. Pero una voz a su lado lo sacó de su ensimismamiento, "Un Daiquiri, por favor". Cuando miró hacia la misma, ahí estaba ella, la mujer, la musa con cuya canción se había identificado. Y esta, tras tomar su bebida y dar un sorbo a la misma, lanzó una pregunta, mirando al infinito.

-Y usted, ¿a quién perdió?


Día 14 de 365
21 de Noviembre.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Día 12 de 365: "La espera"

La chica espera, mirando a su alrededor con timidez mientras enrrolla uno de sus rizos rubios en un dedo, dejándolo bailar libre a continuación antes de repetir con otro mechón de pelo.

El mundo transcurre a su alrededor, ajeno al nerviosismo de la jovencita, pero aquellos que acarician la escena con la mirada reconocen al instante un recuerdo que dificilmente deja indiferente. Viste un traje sencillo pero colorido, acorde a la temperatura de la época, y lleva el pelo recogido en una coleta alta, dejando solo unos pocos rizos caer a ambos lados de su cara. Porta un bolso sobre un hombro que, a pesar de todo, no deja de transmitir cierta inocencia y juventud a través de las chapas que lo adornan, mostrando distintos motivos infantiles, así como algunos que no lo son tanto.

Saca un teléfono del mismo y lo activa para comprobar algo rápidamente; quizá la hora, o si ha recibido un mensaje. Duda durante un instante pero no tarda en volver a guardarlo, negando con la cabeza. Y vuelve a mirar a un lado y otro, buscando con la mirada a alguien que no llega. Se apoya ligeramente en una pared, pero rectifica al instante y se levanta, sacudiendo ligeramente la falda blanca tras ella, y sigue esperando mientras cambia el bolso de hombro.

Pero la espera se hace demasiado larga, y vuelve a tomar su teléfono. Esta vez lo activa y, tras unos segundos de duda, empieza a escribir algo en la pantalla. Su cara cambia del nerviosismo a una ligera frustración, y vuelve a teclear. Quizá por eso no se percata de que alguien se le acerca por su detrás. El roce en su espalda cubierta por la fina tela del vestido la sobresalta, haciendo que ella se aleje y gire de un salto. El chico frente a ella rie ligeramente, pero al momento extiende las manos hacia adelante mientras pronuncia una disculpa. Ella lo empuja, sin demasiada fuerza y reprocha su actitud.

Pero pronto la joven pareja abandona el enfado y se dan un tímido beso. Caminan a lo largo de la calle con las manos entrelazadas, perdiéndose pronto entre la multitud ignorante de aquella primera cita. Para muchos, solo unos jóvenes más. Para ellos, el momento más importante de sus florecientes vidas.

Día 12 de 365
19 de Noviembre

Farewell, Oxford

As the party went on, I was thinking on writing a soul-filled text. Something able to explain how I felt, how I saw that I was leaving a m...